viernes, 18 de febrero de 2011

12. El fatídico desenlace POV Jacob

Cuando se hizo tarde, llevé a Lluna a su casa. De camino, intenté que no notara mi tortura hablando de historias que habían pasado a lo largo del día. Llegamos a su casa y le acompañé hasta su puerta, aunque deseaba estar más rato con ella, mi corazón no lo permitía, no podía aguantar más el dolor, estaba a punto de explotar. Me despedí fugazmente de ella, le dije que mañana la pasaría a buscar para llevarla a trabajar, así recobraría el rato perdido de esta noche. Me fui saliendo a toda prisa de su casa; cuando llegué al coche, apreté el acelerador dejando toda mi ira en el asfalto por no poder controlar este dolor.

Llegué a casa y fui a la cocina a cenar. Bella me estuvo contando que le había parecido una chica muy encantadora Lluna.

- ¿Cuándo le vas a contar la verdad, Jacob?

- ¡Otra vez la maldita historia, cuando me sienta preparado le contaré todo!

- Jacob, aunque tú no estés preparado, ella se merece muchas explicaciones.

- ¿¡CREES QUE NO LO SÉ?! – Le dije gritando a Bella. Mi objetivo de hacerle feliz se estaba yendo a la mierda. Lo que le estaba produciendo era odio.

- Haz lo que quieras, Jake; haz lo que realmente te venga en gana. Pero te juro que, como vuelva a hablar de mi pasado, ofendiéndome, te juro que yo misma le contaré todo.

- ¡¡¡NO SERÁS CAPAZ DE HACER ESO!!!.

- ¡¡¡BIEN SABES QUE SOY CAPAZ DE ESO Y MÁS!!!. – Dijo saliendo a la velocidad del rayo por la puerta trasera de la cocina que daba al exterior. Fui detrás de ella pero unas manos frías no me dejaron salir por la puerta. Rosalie me impedía el paso.

- Rubia, suéltame ahora mismo. – Le dije amenazador.

- No voy a dejar que salgas hasta que no escuches lo que te tengo que decir.

- No pienso escucharte, ¡¡SUÉLTAME!!. – Le dije quitando sus apestosas manos de mi pecho.

- Haz lo que quieras, pero lo que te tengo que decir te puede interesar. Es por la seguridad de Lluna. – Lluna, seguridad, ¿estaba en peligro?

- Suelta por esa maldita boca. ¿Qué está pasando con Lluna? – Le pregunté cogiéndola por los hombros. Si sus huesos fueran normales estoy seguro que se los hubiera hecho pedazos.

- De momento no está pasando nada, pero puede pasar, y aparta esas apestosas manos de mi cuerpo. – Como podía decir esto y quedarse tan tranquila.

- Sigue hablando ya. – Le dije furioso soltándole y retrocediendo un paso.

- Para empezar, que sepas que tú y esa estúpida humana me traéis sin cuidado. Pero quiero que tengas en cuenta que trayéndola a casa la pones en peligro a ella y a toda la familia. -¿Qué?

- No entiendo nada, ¿se puede saber que pintan en la misma frase Lluna, peligro y familia?

- Está bien claro chucho, ella sabe demasiado de nuestro secreto.

- Pues claro que sabe nuestro secreto, sabe todo lo que ha leído en los libros igual que muchas jóvenes. – Idiota, es lo que tiene ser rubia, no se le puede pedir más a un cerebro donde escasea la lógica.

- Pero ellas se piensan que somos unos personajes ficticios. Los Vulturis hicieron esto para separar a nuestra familia o eliminarnos si los humanos sospechaban de nosotros. – Al escuchar ese maldito nombre me tambaleé, tuve que cogerme a la encimera para no caerme. El dolor del pecho cada vez era más insoportable.

Toda la familia Cullen se reunió en la cocina, escuchando atentamente la discusión que tenía con Rosalie, preparados para actuar si las cosas se iban de las manos. Incluso Bella había regresado.

- Rosalie, ese castigo sólo va relacionado con los Cullen; Jacob y Lluna no tienen nada que ver en esto. – Dijo Carlisle intentando poner fin al asunto.

- Cuando Jacob se unió, fue recibido como uno más de la familia, aunque no me guste aceptarlo, forma parte de esta familia y tiene que respetar las normas de los Vulturis. –Rosalie se acerco a mí con mirada de odio, Carlisle la paró.-No pienso recibir un castigo por tu culpa, no pienso permitir que destruyas esta familia.

- Rosalie, no nos pueden culpar de las acciones de Jacob. Él ha decidido compartir su vida con Lluna y, como bien has dicho, Jacob forma parte de nuestra familia. Si los Vulturis deciden tomar represalias por esto, le defenderemos tanto a él como a ella. – Le dijo en tono autoritario Carlisle. Otra vez estaban incluyendo a Lluna en la misma frase con los Vulturis. Esta vez no pude agarrarme a nada y caí al suelo por culpa del dolor del pecho.

- Vosotros sabréis qué precio queréis pagar por tener al chucho feliz, ¿pero qué precio quieres pagar tú, Jacob? - Todo, por la seguridad de Lluna todo, quise contestarle esto, pero el dolor no me dejaba hablar- Yo sólo te recuerdo el precio que le hicieron pagar a Bella por conocer nuestro secreto.


Rosalie salió hecha una furia de la cocina. Cuando se fue, mi cerebro comenzó a trabajar y a juntar todas las frases; Lluna, Vulturis, represalias, secreto, Bella. Vampiro. Si los Vulturis sabían de mi relación con Lluna y lo que ella sabía de la familia Cullen, nos darían a escoger -en el mejor de los casos- entre acabar con su vida, para que no pudiera contar nuestro secreto o convertirla en vampiro, como le pasó a Bella. Las dos únicas soluciones querían decir lo mismo, dejarla sin vida.

El pecho comenzó a dolerme más, impidiéndome respirar, me ahogaba. No sé qué pasó a continuación, lo siguiente que recuerdo fue encontrarme estirado en la cama de mi cuarto. Todo había sido una pesadilla, eso quería pensar, pero el dolor de mi pecho me recordó que todo era real. Me incorporé en la cama hiperventilando, el dolor del pecho me hacía imposible respirar. Bella entró en la habitación, alarmada por mi respiración. Intentó calmarme zarandeándome por los hombros pero no lo consiguió, me faltaba el aire, seguía muriéndome de dolor. Aparté de un manotazo a Bella y fui hacia la ventana y la abrí de par en par, tuve que apoyarme en el marco para no caer al suelo. Intenté inhalar todo el aire posible, inflando mis pulmones al máximo, pero lo único que conseguí en cada respiración fue aumentar la tortura. Bella me hizo girar hacia ella, cogiéndome la cara y obligándome a mirarle a los ojos. Su mirada era la misma de hace años atrás, la misma mirada que cuando me dio su apoyo cuando se fue Nessie. Me derrumbé en los brazos de Bella, llorando desconsoladamente, ella me sujetó y me acompañó a tumbarme en la cama. Seguí llorando en sus brazos, no podía parar. Ella intentaba calmarme acariciando mi pelo y limpiándome las lagrimas, pero no lo conseguía.

- ¿Tú ya habías pensado esto verdad? – Le pregunté entre el llanto.

- Sí, desde que conozco de la existencia de Lluna.

- ¿Por qué no me lo dijiste?, hubiera sido innecesario todo el dolor que estoy pasando.

- ¿Te arrepientes de haber conocido a Lluna?

- No, nunca. – Los momentos felices que había pasado con ella no los borraría de mi memoria jamás.

- Las cosas no tienen que suceder como las ha contado Rosalie, ya sabes que ella siempre se pone en el peor de los casos, sólo intenta protegernos de los Vulturis.

- Pero puede suceder.

- No te lo voy a negar.

- No quiero poner la vida de nadie en peligro. Lo mejor que puedo hacer es dejar a Lluna.

- ¡No puedes hacer eso!, mira cómo estás. No quiero volver a verte así otra vez, ya he vivido esto.

- Pues lo siento mucho Bella, pero es lo mejor para Lluna y para esta familia.

- ¿Y para ti?, ¿qué es lo mejor para ti?

Lo mejor para mí sería morirme ahora mismo, aunque estaba comenzando a morir por el dolor del pecho, sabía que no era suficiente para dejar de vivir.

- Lo mejor es que nos vayamos lo antes posible de aquí. Mañana le diré a Lluna que me marcho y que nunca más nos volveremos a ver.

Comencé a hiperventilar con sólo pensar en la idea de no ver más a mi ángel. La habitación comenzó a dar vueltas. Me senté en el borde de la cama para ver si así se estabilizaba la habitación, quise levantarme para ir al baño a lavarme la cara pero, cuando me puse en pie, me mareé y caí al suelo o a los brazos de Bella, los dos eran igual de duros. Volví a despertar en la cama, pero esta vez toda la familia Cullen estaba a mí alrededor. Carlisle tomaba mi tensión.

- Tranquilo, Jacob, estás bien, sólo has tenido un desmayo producido por una crisis de pánico.

Todos los vampiros me miraban con cara de preocupación, hasta Rosalie. Carlisle me había dicho que estaba bien, pero yo sabía que no era cierto, el dolor del pecho me estaba matando.

- Jacob, dime qué quieres hacer; tomes la decisión que tomes, te apoyaremos. Pero piénsatela bien, no hay prisa.

- Sí que hay prisa Carlisle, cuanto más tiempo estemos aquí, más peligroso será para Lluna y tu familia, tengo que terminar con esto lo antes posible. – Le dije cogiéndome las piernas con los brazos, apretando con las rodillas el pecho, pero no conseguí aliviar el dolor.

- Como tú quieras, Jacob, pero no quiero que tomes decisiones precipitadas, piénsatelo bien. Y ahora, salgamos todos de la habitación, Jacob necesita descansar.

Los Cullen comenzaron a salir por la puerta con la cabeza gacha, cogí a Bella para que no se fuera, no quería quedarme solo aunque mi corazón se sentía así. La abracé fuerte y ella me abrazó igual. Por mis ojos no salían más lagrimas, las había dejado marchar antes.

- Jacob, las cosas no tienen porqué ir así. Mírame a mí, no me va tan mal.

- ¿Qué estas intentando insinuarme?

- Si Lluna fuera convertida, los Vulturis no le podrían hacer nada.

- Matarla y convertirla en vampiro, para mí significa lo mismo. Muerte. Ya estuve imprimado una vez con un medio vampiro y la cosa no funcionó.

- Y, ¿qué vas hacer?

- Dejarla, es lo único que puedo hacer por el bien de todos.

- ¿Y el tuyo?

- El mío no importa, ya sé lo que es vivir así.

Volveré a ser un zombi, pero esta vez será diferente. Sabré que lo hago por el bien de alguien, por mantener a Lluna a salvo.

- ¿Cuándo se lo vas a decir? –Notaba que la voz de Bella se iba apagando igual que la mía.

- No lo sé, no tengo ni idea. Le dejaré una carta explicándole que me tengo que ir y que por su bien nunca más nos volveremos a ver.

- Lluna te quiere mucho, creo que se merece que le cuentes la verdad. Lo va a pasar muy mal.

- Lo sé.


Me acurruqué en el estomago de Bella, dejé mi mente en blanco, tenía que acostumbrarme a volver a vivir como un zombie. Contaba como pasaban los minutos en el despertador de la mesita. Bella estuvo conmigo todo el rato sin decir ninguna palabra. Era como tiempo atrás, cuando ella me daba todo su apoyo sin recibir nada a cambio por mi parte.


Cuando comenzó a despertarse la mañana, fui al baño y me duché. Me miré en el espejo y otra vez volví a ver aquel hombre que recordaba perfectamente y hacía días que no veía. Me vestí y salí fuera del baño donde seguía Bella sentada en la cama. Había vuelto al pasado, cuando estaba en la etapa suicida y Bella no se separaba de mí. Esta vez iba ser diferente, no pensaba hacerle sufrir a Bella, ya había padecido demasiado por mi culpa.

- Bella, me tengo que ir, ayer quedé con Lluna para llevarla a trabajar.

- ¿Cuándo hablarás con ella?

- Esta tarde, cuando salga de trabajar le contaré toda la verdad, se lo merece, ya le he estado escondiendo demasiadas cosas.

- Le vas hacer mucho daño, Jake. Sé que tú también estas sufriendo pero ella también va a sufrir, te lo digo por experiencia, bueno, tu mejor que nadie sabes lo que pasé cuando Edward se fue, cuando era humana, mis recuerdos son un poco borrosos.

De sólo recordar aquellos momentos e imaginarme a Lluna en la misma situación que estuvo Bella, me rompió aún más el corazón. Tenía que acostúmbrame a este dolor y a vivir sin aire, todo volvía a ser igual que antes. Pero esta vez no le haría sufrir a Bella, ya había hecho demasiado por mí, no se merecía pasar por lo mismo.

- Bella, estaré unos días fuera, necesito estar un tiempo solo.

- No voy a dejarte solo, Jake. – Dijo Bella con un abrazo protector. Me deshice de su agarre y le cogí con las manos la cara para mirarla a los ojos.

- Necesito estar solo. Tranquila, no pienso hacer nada que ponga mi vida en peligro -¿vida?, imposible, ya estaba muerto- No me busquéis, volveré dentro de unos días cuando esté más tranquilo.

- Voy a estar muy preocupada.

- No te preocupes por mí, ya he pasado por esto antes y sobreviví, - aunque esta vez era muchísimo más doloroso, yo amaba a Lluna. – Bella, cuando regrese quiero que todo esté listo para marcharnos, recoge mis cosas.

Le di un beso en la frente y me fui antes de que dijera nada, no quería ver como sufría otra persona por mi culpa.


Fui a casa de Lluna, era muy temprano, ella todavía estaba durmiendo, podía oír su respiración acompasada. Hoy sería la última vez que la vería, la última vez que la besaría, el último día que pasaría con mi amor.


Esta mañana, cuando le acompañé al trabajo, ella notó que le estaba escondiendo algo, pero le mentí diciéndole que no me pasaba nada, ella no me creyó.
El día trascurrió muy rápido, es cierto que cuando no quieres que se acerqué un momento los minutos trascurren muy rápidos, hasta ahora.

Cuando Lluna salió de trabajar fuimos a un lugar que había buscado esta mañana para contarle toda la verdad. Era un lugar apartado de la civilización; si no podía controlarme, no quería transformarme en un lugar público o donde le pudiera dañar. Lluna me esperaba dentro del coche, yo estaba fuera, pensando cómo le iba a contar todo, quería que fuera rápido. Esta mañana me había montado un guión en mi cabeza, pero ahora se me había olvidado todo. Lo único que podía recordar era la cara de preocupación que tenía Lluna hace un instante. Jacob tienes que deja de ser un cobarde, cuando antes termines con esto mejor, más pronto te podrás ir de este lugar y Lluna dejará de estar en peligro. Malditos Vulturis, maldita Nessie, todo esto era por su culpa. No quise alargar más el momento, el final seguiría siendo el mismo. Abrí la puerta del coche y ayudé que saliera. Intenté calmarme mirando sus grandes y preciosos ojos marrones para que mis explicaciones fueran comprensibles.

- ¿Quieres que demos una vuelta y hablamos?

- No quiero que hablemos, quiero que me cuentes qué te pasa, me tienes muy preocupada. – Pude observar como había aumentado su preocupación.

No te preocupes Lluna, ahora sabrás toda la verdad.

- Vamos.

Guié a Lluna por el bosque. Con cada pasó que daba, dejaba atrás al Jacob que fui estos días y comencé a caminar como el Jacob zombi que era ahora. Podía sentir como las cadenas que me unían a Lluna, se hacían más fuertes; mi cuerpo y mi espíritu no se querían separar de ella, pero era por su bien, por su seguridad. Poco importaba como yo me sintiera.

No me di cuenta que íbamos demasiado rápido hasta que Lluna tropezó, pude girarme y cogerla a tiempo antes que cayera al suelo. Estaba demasiado ocupado intentado sofocar el dolor de mi pecho, que no me fijé que Lluna estaba muy angustiada, respiraba muy deprisa y estaba llorando.

- ¿Te encuentras bien, Lluna?

- ¡No, no estoy bien! -dijo en un grito - ¡estoy asustada, no sé dónde vamos, ni para qué me has traído a este bosque!

- Estamos aquí para darte respuestas y puedas resolver todas las dudas que tienes.

La parte de que me tenía que ir, no se la dije, me era imposible articular las palabras. Pero se lo tenía que contar aunque la sola idea me doliera. Mis manos comenzaron a temblar fuertemente, tenía que controlarme, no podía transformarme delante de Lluna, tenía que decirle que me iba. Dejé la ira acumulada en el árbol que tenía más cercano, los nudillos comenzaron a sangrar, me limpié la sangre en el pantalón y a los dos segundos ya tenía la herida cicatrizada,- podía funcionar igual con las heridas de mi corazón-. Lluna se levantó del suelo, escondí mi mirada, no podía verla. No soportaba la idea, ahora la tenía enfrente de mí y dentro de unas horas no. Quería que termináramos ya con esto, por la seguridad de Lluna, aunque el dolor del pecho me diera a entender lo contrario.

- ¿Y por qué estamos aquí? – Dijo con voz entrecortada.

- Estamos aquí por si cuando te cuente la historia, no puedo controlarme y entro en fase. No quiero transformarme en un lugar público o donde pueda dañarte; si esto ocurriera aquí, iría a buscar a los Cullen para que fueran a buscarte al bosque. – Dije limpiándole las lágrimas que caían por sus mejillas.

Lluna me abrazó, tuve que poner toda mi voluntad para separarme, teníamos que terminar ya con esta farsa. La cogí en brazos, no quería que se cayera otra vez y se pudiera lastimar. El corazón de Lluna estaba muy acelerado, igual que su respiración. Lo estaba pasando mal, y todo por mi culpa.

- ¿Quieres que continuemos? – Le pregunté. Si ella no se sentía bien con esto le mandaría una carta expilándole mi marcha.

- Sí, por favor – Me contestó escondiendo su cara en mi pecho. Lluna me sorprendía, era muy valiente.


La llevé en brazos, memoricé todo su cuerpo, su precioso rostro, sus hermosos ojos y su dulce, dulce aroma. Aunque no fuera a verla más en persona, quería recordar en mi mente como era, para poderla visualizar en mis largos días y años que me esperaban por venir. Cuando estaba atardeciendo llegamos al lugar que había elegido para hablar con Lluna. La dejé sentada en una roca y me separé de ella. Sólo me pude distanciar unos pasos, las cadenas no me dejaron separarme más, el dolor del pecho se extendió por todas mis extremidades impidiéndome andar. Tenía que ser fuerte y poder alejarme de ella, pero las piernas no me respondieron. Dejé este dilema de lado, más tarde, cuando me despidiera de ella, ya me ocuparía de este problema. No sabía por dónde comenzar a explicarle, intenté hablar; antes de comenzar con la historia, quería volver a preguntarle si quería continuar con esto, pero no me salió la voz. Comencé a ponerme muy nervioso, las manos empezaron a temblar, mi parte lobuna quería desprenderse del cuerpo humano para dejar de sentir ese dolor. Cerré los ojos para tranquilizarme, escuché como Lluna se acercó despacio y me cogió las manos temblorosas, las juntó y las puso en su pecho. Sentí como su corazón latía fuertemente, estaba muy nerviosa, seguro que la había asustado con mis convulsiones. Me llevé sus manos a mi cara, su olor era el tranquilizante para mis nervios y la cura para mis temblores. Cuando me tranquilicé abrí los ojos y vi la hermosa mirada de Lluna brillar a la luz de la luna, otro recuerdo que guardaré en mi memoria.

Tenía que sacar coraje y contarle a Lluna lo que ocurría, aunque alargara el momento, todo seguiría siendo igual de trágico. Me tenía que ir lejos de Lluna por su seguridad y por la seguridad de la familia Cullen. Tenía que dejar a mi verdadero amor por su bien.

Fin Pov Jacob

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¿Qué os ha parecido? ¿Imaginabais que iba a pasar una cosa así? El próximo cap lo continúa explicando Lluna. Espero sus comentarios Saludos Áuryn.
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lunes, 14 de febrero de 2011

11- Conociendo a Lluna POV Jacob

Me adentré en el bosque y, quitándome los pantalones, entré en fase. Llegué a casa, me cambié con la ropa que había dejado en la parte trasera, cogí un ramo de violetas del jardín y me fui a casa de Lluna. De camino, estuve recordando lo preciosa que era, su cuerpo era espectacular, sus caderas me hipnotizaron cuando se movían al ritmo de la música. Tenía unos ojos marrones grandes llenos de luz, piel suave, y unos labios que deseaba besar. Su fragancia hacía que mi cuerpo se estremeciera de placer.

Llegué a su casa y piqué al timbre, abrió la puerta un hombre, enseguida supe que se trataba de su padre, tenían las facciones de la cara muy parecidas. Me miraba de arriba abajo, estaba intimidándome.

- Hola, ¿está Lluna?

- ¿Quién pregunta?

- ¡Oh, perdone! Me llamo Jackson. – Después de tanto tiempo utilizando dos nombres, sabía perfectamente cuando tenía que decir uno u otro según con la persona que hablara.

- Paloma, hay un chico que pregunta por Lluna, ¿la puedes llamar?

- Está en la cama, ahora se lo digo. – Dijo una voz femenina dentro de casa. Lluna estaba durmiendo, no la quería despertar por culpa de mi desesperación.

- No se preocupe, ya vendré en otro momento, no la despierte.
- Tranquilo, no está durmiendo, hace rato que la escucho remover las sabanas.

El padre de Lluna me invitó a pasar dentro de casa. Dejé el ramo de violetas encima de la mesa, el hombre recogió unas cosas que había en el recibidor y se puso una chaqueta, vino al comedor y se sentó en un butacón.

- ¿De qué conoces a Lluna? – Me preguntó su padre en tono grave.

- Nos conocimos en la discoteca – Nunca pensé que diría esta frase, había ligado en una discoteca.

- ¿Vives por aquí? Nuca te he visto.

- Hace poco que me he mudado, vivo a las afueras de la ciudad. – No le podía dar más detalles de mi hogar, eran las normas que los Cullen habían hecho.

¡La madre de Lluna! Tenían los mismos ojos, por eso supe que era ella, vino al salón y me dijo que ellos se iban y que Lluna bajaría ahora. Se fueron sus padres mientras se escuchaban los pasos de Lluna andar muy deprisa en el piso de arriba. En la casa, sólo estábamos ella y yo, no se escuchaban más ruidos. Bajó las escaleras muy deprisa y se paró enfrente mío, pudiendo recrearme con la vista que tenía. Iba vestida con el pijama, el pelo lo llevaba recogido y no llevaba maquillaje, pero aún así, estaba preciosa. Se acercó a mí y me dio un fuerte abrazo. Bella tenía razón, Lluna tenía tantas ganas de verme como yo a ella, sus ojos estaban tan desesperados como los míos en vernos.

- Perdona si te he despertado, pero no podía estar más tiempo separado de ti.

- Tranquilo, estaba despierta, sólo que no quería levantarme de la cama y enfrentarme a un mundo donde tú no existieras – No se creía que yo era real.

- ¿Todavía piensas que no soy real? – me contestó que sí con la cabeza- ¿Qué puedo hacer para qué dejes de pensar eso?

- Podrías contestarme algunas preguntas, hay muchas cosas que no entiendo.

Preguntas, no había pensado en eso; si le contaba toda mi historia, le tendría que contar todo lo que había pasado con Nessie. Recordarla me hizo sentir una pequeña punzada de dolor en el pecho, ¿es que nunca iba a poder ser feliz? Sabía que siempre tendría esa espina clavada en mi corazón.

- Preferiría no hablar de eso ahora.

- Entonces, demuéstrame que estas ahora aquí, conmigo, en mi casa, y que todo esto no es una fantasía de mi cabeza. –Eso sí que se lo podía demostrar sin tener que contestarle a nada, le di un pequeño pellizco en el brazo.- ¡Auch!, eso ha dolido, ¿por qué has hecho eso?

- Perdona, pero era una manera de probarte que existo y que estoy aquí contigo. Si fuera un sueño no habrías sentido nada. Por cierto, te he traído esto –le di el ramo de violetas-, las recogí de camino, Bella me dijo que si no te las daba no dejarías que entrara en tú casa.

Comenzó a reírse, Bella antes no me había dicho el motivo de las flores.

- ¿De qué te ríes?, ¿qué tienen las violetas de especial y divertido?

- Nada, preferiría no hablar de eso ahora. Gracias por las flores, son preciosa y huelen muy bien.

- Aprendes rápido, “preferiría no hablar de eso” – Imité su voz. Su estomago comenzó a sonar-. Parece que alguien tiene hambre, ¿no has comido?

- Hoy no, me acabo de levantar, –ahora eran mis tripas las que sonaron, desde ayer al medio día que no comía nada- y parece que no soy la única que tiene hambre.

Me cogió de la mano y me llevó a la cocina, preparamos pescado con salsa de almendras. Estaba buenísimo, sabía que era buena cocinera. Cuando le dije que quería conocer más cosas de ella me echó en cara que, si yo no contestaba a sus preguntas, ella tampoco contestaría a las mías. Habló en tono elevado, me puse muy nervioso, yo no quería contarle nada de mi pasado, me recordaba el sufrimiento y mandaba punzadas de dolor a mi corazón. Me puse nervioso y me comenzaron a temblar las manos, tenía que tranquilizarme o, sino, entraría en fase delante de ella y la podría herir, sus gritos no ayudaban. Salí por la puerta de la cocina y me senté en el césped escondiendo la cabeza entre las rodillas con los ojos cerrados; Lluna salió al jardín y quedó de rodillas enfrente de mí. Me quitó las manos de la cara, que ya temblaban menos, y las entrelazó con las suyas.

- Jacob, siento mucho haberte contestado así. Quiero que sepas que, para mí, todo esto resulta muy complicado de creer si no me das ninguna explicación. Aunque no logro entender la razón del porque no respondes a mis preguntas, te voy a respetar, no volveré a preguntarte nada que te pueda incomodar, y yo te contaré cosas sobre mí. –Abrí los ojos y vi una sincera sonrisa, ella respetaba mi decisión, aunque no me sonaba muy convincente su respuesta.

- Lo que me dices suena demasiado bien, ¿hay condiciones?

- Sí, por supuesto, normalmente no dejo que me convenzan tan fácilmente. –Dijo poniendo una sonrisa de medio lado.

- ¿Y qué condiciones son? – Le pregunté intrigado.

- Que, cuando creas que es el momento de responderme, me seas totalmente sincero y todas mis dudas sean resueltas.

- Te prometo que cuando sea el momento, te diré todo lo que tú quieras saber, -solté nuestro agarre y le abracé escondiendo mi cabeza en su cuello – gracias, Lluna.

Lluna respetaba mi decisión y yo respetaría sus condiciones. Entramos a casa y seguimos comiendo. Le hice un montón de preguntas, con ellas conseguí mucha información de Lluna. Era una gran chica. Muy simpática y con genio. Me dijo que trabajaba como administrativa en servicios sociales, eso decía que era una persona que le gustaba tratar con personas. Quería muchísimo a toda su familia y amigas. Me contó un montón de cosas sobre ellos. En un momento del interrogatorio, cuando estábamos hablando de los gustos musicales, se levantó de su silla y se sentó en mis piernas. Comenzó a acariciarme la nuca tal como hizo ayer, mis manos actuaron por instinto propio y se fueron a su cintura. Nuestros cuerpos estaban muy juntos, quería sentir toda su fragancia, le solté el pelo para poder olerla mejor. Estaba preciosa con el pelo suelto.

- Te queda mejor el pelo suelto. Cuando lo llevas así desprende un aroma exquisito.

- Eres un mentiroso, si hoy llevo el pelo horrible. – ¿Horrible?, con esa cara perfecta y hermosa se podría poner un sombrero con antenas de colores que, aún así, seguiría preciosa.

- Eso lo dices porque no tienes la misma perspectiva que yo tengo ahora mismo. Te ves preciosa.

Lamió sus labios y rozó mi nariz con la suya. Nunca antes había sentido algo parecido, tan placentero. Mi móvil comenzó a sonar en el bolsillo del pantalón, Lluna se sobresaltó y dio un bote quitándose encima. Vi que quien llamaba era Alice, no le iba a coger el teléfono, había estropeado un momento mágico. Luego, pensé que podría ser algo urgente.

- Ya te dije ayer que los vampiros siempre aparecen en el momento menos indicado. – descolgué- Dime Alice, ya puede ser importante.
- ¿Estás con Lluna?
- Sí, estoy con ella.
- Te siento un poco irritado, ¿te ha molestado la llamada?
- Sí, molestas.
- Perdona, pásame con Lluna, quiero hablar con ella.
- No.
- Por favor.
- No.
- Pues dile que la queremos invitar a casa para conocerla.
- No pienso hacer eso.
- Pues, entonces, dile que se ponga y se lo digo yo.
- No.
- ¡Jacob, pásamela!
- ¡Te he dicho que no!
- Si no se lo dices, iré ahora mismo y se lo diré en persona.
- No.
- Me debes un favor muy grande, si no fuera por mí, ahora no estarías con ella. Quiero hablar con Lluna y pedirle disculpas por haberla asustado estos días. Me debes un favor.
- Lluna, dice Alice que si quieres hablar con ella. – Dije entregándole el teléfono. Alice me había ganado, ¿por qué siempre se tenía que salir con la suya?

Escuché la conversación, Alice primero le pidió disculpas a Lluna y después la invitó a casa, esta me la iba a pagar. Comenzaron hablar de moda, a mi me pusieron de los nervios, pensar en ella metida en una casa llena de vampiros me estremecía. Mañana no iba a despegarme de su lado, confiaba en el autocontrol de los Cullen pero por unas pocas medidas de protección no pasa nada, como dice el dicho más vale...

- ¡Jacob, no te enfades! A mí me hace mucha ilusión conocer a los Cullen.

Me levanté de la silla e hice una imitación de Homer Simpson en el capítulo del flameado de Mou cuando intenta ser sarcástico “el país de las piruletas, en la calle de la gominola”

- ¡Oh!, estoy súper feliz, voy a meterme en una casa llena de vampiros, ¿con qué ropa estaré más apetecible?

- Ja, ja, muy gracioso, pero no tengo miedo de conocer a los vampiros. Por suerte, voy a tener a un lobo que me va a proteger.

- Eso ni lo dudes. Mañana no te voy a perder de vista en esa casa.

Limpiamos los platos y fuimos a sentarnos al sofá del salón, se la veía muy cansada.

- ¿Te ocurre algo, Lluna? Pareces cansada.

- Sí, es que no he dormido mucho.

- Túmbate a mi lado, si quieres.- Cogió una manta y se tumbó apoyándose en mi pecho. Estaba muy seria, seguramente ahora estaría pensando en la familia Cullen, a lo mejor la había asustado antes.

- No le des vueltas a lo de mañana, ya verás como todo sale bien, no van hacerte nada, saben controlarse. –Cogió mi mano y la puso en su estomago, comenzó acariciarla haciendo círculos.

- No es eso lo que me inquieta. Lo que me preocupa es lo que le voy a contar a mis padres cuando comiencen el interrogatorio sobre ti.

- Es cierto, perdona, no te he contado nuestra cuartada. Lo que le contamos a los demás es que venimos de Noruega. Allí tenemos una empresa de finanzas y ahora estamos abriendo mercado aquí, en España.

- Vale y de ti, ¿qué les cuento? Porque pinta de noruego no tienes.

- La verdad es que no. Mi historia es que soy adoptado de México, mis padres adoptivos murieron hace unos 8 años, eran mayores. Se supone que he estudiado economía y finanzas en la universidad. Llevo dos años trabajando en esta empresa y, como no tenía nada ni nadie que me atara en mi país, decidí trasladarme. En mi documentación pone que me llamo Jackson Wolf y tengo 26 años.

- Buena cuartada, es creíble. – Se quedó pensando un rato-. ¿Qué edad tienes en verdad? , ¿o no me puedes responder a esa pregunta tampoco?

- Sí, esa sí te la puedo responder, nací el 17 de Agosto del año 1978, hace poco que he cumplido los 32.

- Pues te conservas muy bien.

- Gracias.

- No puedo hacerme ilusiones que vayas a responderme más preguntas, ¿verdad? – Bostezó, estaba muy cansada, Lluna necesitaba dormir.

- Alguna más te podría responder, pero ahora estas muy cansada, mejor duérmete y, en otro momento, te las contesto.

- ¿Me lo prometes?

- Te lo prometo

Lluna me sonrió y cerró los ojos. Se acurrucó en mi pecho. Le acariciaba el pelo para que se relajara. A los pocos minutos, se quedó dormida, pude disfrutar de su belleza. Dormía con una sonrisa en sus labios. Estaba muy relajada. Me entraron unas ganas increíbles de besarla, pero no lo iba hacer sin su consentimiento. Se veía muy a gusto conmigo, pero no sabía si lo que sentía por mi era una simple amistad o algo más. No la besaría hasta que ella me lo pidiera. Comenzaron a pesarme los parpados, hacía muchísimas horas que no dormía. Comencé a dar cabezazos y, en uno de ellos, me quedé dormido. Dormí tres horas, desde hacía mucho tiempo que no dormía tan bien y sin pesadillas. Aunque la siesta me sentó estupendamente con la compañía de Lluna, me puse nervioso cuando despertó y me dijo que sus padres acababan de llegar.

- Esta no es manera de presentarse, yo aquí, dormido en tu sofá, ¿no me habrán visto, no?, ¿qué van a pensar de mí?

- Tranquilo, creo que les has caído bien. Si no fuera así, ya te habrían echado de casa este mediodía, o ahora.

- Eso es buena señal.

- Intenta no pifiarla ahora en el interrogatorio. Mis padres te van hacer bastantes preguntas y, si quieres volver a entrar en mi casa, a ellos sí que les tienes que responder.

- Entendido, pondré cara de buen chico. Tengo mi cuartada bien aprendida, puedo responder a cualquier pregunta.

- Vale, pero quita esa preciosa sonrisa de tu cara si no quieres que mi madre se enamore de ti también. – ¿Había dicho que estaba enamorada de mí?, no podía ser más perfecto todo.

- ¿Te tengo a ti enamorada? –Le pregunté haciéndola presa en el sofá. Después de decirme esto, ahora sí que no tenía ninguna duda en besarla. Tenía su cara muy cerca de la mía, cada vez era más difícil resistirse a besar sus labios.

- Creo que se me nota bastante. Nunca antes había sentido algo tan fuerte por alguien. – Ahora sí que estaba totalmente seguro de lo que sentía por mí.

- Espero que tú también percibas todo lo que siento por ti, aunque creo que es imposible. Es demasiado intenso, ni te lo puedes imaginar. – No hay palabras para describir lo que sentía por ella.

Apoyé mi frente en la suya, rocé mi nariz en su pómulo, sintiendo muy cerca su dulce aliento, nuestros labios estaban casi tocándose. Cuando estaba a punto de besarla, escuché unos pasos bajar las escaleras, eran sus padres. Estuve tan cerca de sentir sus labios, pero no quería que fuera algo fugaz, deseaba que mi primer beso con Lluna fuera algo especial. Con dolor me separé de ella, Lluna se levantó del sofá un poco acalorada y molesta, seguro que ella tenía tantas ganas de besarme como yo. Me presentó a sus padres.

- Papá, mamá, este es Jaco… - le di un suave apretón de manos, no podía decir mi nombre verdadero-, Jackson, él es Jackson. Jackson, ellos son Manuel y Paloma, mis padres.

- Es un placer conocerles, señores.- Les di la mano, estaban sudadas, la verdad es que estaba un poco nervioso. Quería darles una buena impresión. - Para nosotros también es un placer conocerte, despierto. –Qué vergüenza, tierra trágame. El primer día que los conozco y yo ya me había tomado muchas libertades, comí y me quedé dormido en su casa sin el consentimiento de sus padres- Es una broma muchacho, vamos a tomar asiento en el sofá.

Sus padres no se tomaron a mal mis confianzas. Nos sentamos en el sofá, Lluna estuvo a mi lado en todo momento, tranquilizándome y dándome confianza. Sus padres me hicieron muchísimas preguntas, pero nada que no pudiera responder, sabía mi cuartada de memoria. Ellos sólo querían conocerme para saber con quién se juntaba su hija. Me parecieron muy buenas personas, se preocupaban mucho por Lluna, y su seguridad. Su hermana y su prometido llegaron a casa. Lluna antes me había contado que Olga y Javier estaban a punto de casarse y que estaban haciendo reformas en el piso en el que iban a vivir, pero que los fines de semana los pasaban allí arreglando cosas, esperando el momento de mudarse. Su cuñado me cayó muy bien, era un hombre muy campechano y divertido, me recordó a Emmet, pero en humano y mucho menos corpulento. Me invitaron a cenar, me lo estaba pasando en grande con las anécdotas que me contaban. Lluna también se lo estaba pasando muy bien pero, en su cara, cada vez le veía más ojeras, estaba muy cansada, antes me dijo que no había dormido bien por la noche. Me despedí de su familia, Lluna me acompañó a la salida.

- ¿Qué tal he estado?, nunca me había presentado a la familia de nadie. – Le dije cuando nos quedamos solos en el jardín de la entrada.

- Perfecto, le has caído bien a todos. – Me alegré por ello.

- Que sepas que mañana te tocará pasar un interrogatorio parecido con los Cullen. ¿Te paso a buscar a las… 12? – Necesita dormir, sus ojeras se veían muy negras, no quería irme pero Lluna necesitaba descansar. Miedo me daba lo que le iban a preguntar los Cullen mañana, seguro que la hacían sentir incomoda.

- Mejor a las 10, así no estamos tanto tiempo separados.

- Me parece una idea genial; entonces, nos vemos mañana a las 10. – Me pareció un poco pronto, no podría dormir muchas horas pero fui egoísta y acepté la idea. Odiaba estar separado de ella. Odiaba dejar a mi ángel aunque sólo fueran por unas horas.

- ¡Jacob, espera! – Me dijo cuando salía por la verja de casa. Cuando me di la vuelta vino corriendo hacia donde estaba. -Esta no es manera despedirse.

No me dio tiempo a comprender sus palabras, me cogió por los hombros y me besó. Sus besos fueron lentos y suaves, memoricé todo su sabor y textura para recordarlos más tarde. No me di cuenta cuando se separó hasta que comenzó hablar, todavía podía sentir el cosquilleo en los labios.

- Esta sí que es una buena forma de despedirse,- Me dijo. Yo todavía estaba en el cielo, no quería bajar de él- nos vemos mañana, que descanses. – Me dio otro beso tierno y entró en casa.

Cuando quise reaccionar, ya había cerrado la puerta. Lluna me había besado, mi ángel salvador me quería. No podía ser más perfecto. Aullé de felicidad y fui a casa, mañana Lluna iría como invitada, y tenía que advertir a los Cullen para que fueran delicados con ella. Lluna ya los había “medio conocido” antes, y su primera impresión fue de horror, mañana no quiero que pase lo mismo. No quiero que Lluna lo pase mal. Alice ya se podría haber esperado un poco para invitarla a casa.

Cuando llegué, fui corriendo a contarle a Bella como me había ido con Lluna, deseaba contarle a mi amiga lo feliz que estaba, a lo mejor le contagiaba mi felicidad, tenía que conseguirlo, era lo menos que podía hacer por ella después de haberme soportado depresivo todos estos años, era mi objetivo.

Fui al jardín, donde estaba Bella, y le conté como había trascurrido toda la tarde con Lluna y la presentación de su familia.

- Cuando me acompañó a despedirme, me besó y fue perfecto, besa genial, sus labios saben a las mil y una maravillas. – Cerré los ojos recordando el momento. Lamí mis labios, todavía podía sentir un cosquilleo.- Es el mejor beso que jamás me han dado.

- Gracias por la parte que me atañe – Me contestó Bella. Ya no me acordaba de aquel beso con ella cuando la pelea con los neófitos y la pelirroja.

- Bella, lo nuestro estuvo bien y dios sabe que estuvo mucho tiempo ese beso rondando por mi cabeza pero, el beso de Lluna, ha sido fantástico. – Volví a cerrar los ojos, si me concentraba mucho quizá podría volver a recordar su olor, pero lo único que olía era tufo a vampiro. Abrí los ojos y vi porqué sólo olí eso. Alice y Edward estaban parados enfrente, ¿es que siempre tenían que ser tan sigilosos?

- ¡Cuéntame, Jacob, cómo te ha ido con Lluna! - Dijo Alice entusiasmada. Moría de ganas de contarle a todo el mundo lo feliz que estaba y como era de encantadora Lluna, pero antes le tenía que regañar a Alice.

- Alice, estoy muy enfadado contigo, es muy pronto para que os conozca. Lluna todavía no se ha recuperado del miedo que le habéis hecho pasar. Más os vale mañana actuar de una forma humana.

- Tranquilo Jacob, sabemos controlarnos y actuar de forma humana, pero cuando he hablado con Lluna me ha parecido verla muy ilusionada con la idea. ¿No serás tú el que piensa que es demasiado pronto? – Dijo Alice levantando una ceja.

- Claro que pienso que es pronto, ella todavía no sabe el porqué de nuestra existencia.

- ¿Cómo, no le has contado la historia? – Preguntó Edward.

- No, todavía no.- Me dieron punzadas de dolor en el pecho de sólo recordar del motivo porqué estaba aquí, Nessie.

- Jake, no se lo puedes ocultar. Tiene que saber la verdad. Ella sólo sabe parte de nuestra historia. Tiene que conocer tu pasado, nuestro pasado. Lluna tiene que tener un lío enorme en la cabeza. – Dijo Bella exaltada.

- ¡No quiero contarle el pasado, apesta!- Comencé a temblar, no quería seguir teniendo esta conversación, no quería volver a sentir ese maldito dolor en mi pecho. Me levanté, quería estar solo. Edward me paró.

- Tiene derecho a saber toda la verdad, y lo sabes, aunque te duela reconocerlo.

- Sé que tiene derecho, pero todavía es muy pronto. Tú no le contaste a Bella que eras un vampiro hasta que pasó mucho tiempo.

- Pero fue diferente, yo le conté a Bella mi secreto cuando ella comenzó a darse cuenta de muchas cosas, y, Jake, Lluna ya sabe muchas cosas.

No le contesté, sabía que tenía razón, me fui a la calle y me trasformé. Corrí hasta el lago, se estaba convirtiendo en mi escondite. De camino, dejé atrás la última conversación con Bella, Alice y Edward, no quería pensar en eso, no quería volver a sentir dolor, quería volver a ser el Jacob feliz y alegre que fui esta tarde con Lluna, y no el Jacob zombi de estos malditos últimos años. Me concentré recordando cada instante con Lluna de esta tarde, quería volver a mi memoria cada momento pasado con ella. Funcionó y me relajé; recordé minuto a minuto las largas horas, pero insuficientes, vividas con ella. Reconstruí cada palabra, cada frase, todo su precioso cuerpo, y esos ojos que me dejaban sin aliento. Lluna es una chica encantadora, perfecta, es muy alegre. Me encontraba muy bien cuando estaba con ella.
Cuando supe que era un licántropo y lo que suponía la imprimación, tenía miedo que me pasará con una chica extraña, a quién no conocía y, luego, resultara ser una chica penosa. Pero Lluna era perfecta. Era la clase de chica que alguna vez me había imaginado; alegre, divertida, comprensiva, amable, tierna, valiente… en una palabra, perfecta para mí. Y por no hablar de su cuerpo; me volvían loco sus curvas, el olor y el tacto de su pelo y piel, y esa cara esculpida por los dioses, no, ella era la diosa de la belleza que había bajado de los cielos a salvarme, mi ángel.
Me desperté violentamente. Me había quedado dormido en mi escondite. Esta vez, el sueño había sido diferente a los que tenía siempre. Hoy había soñado con Lluna, soñé que le contaba mi pasado y ella, por miedo, se iba, dejándome solo y otra vez sintiendo ese maldito dolor. Sacudí mi pelaje olvidando esa maldita pesadilla, ese sueño no iba a ocurrir, no le daría motivos a Lluna para que eso ocurriera.
Fui corriendo a casa, el día nublado ya hacía rato que se había levantado, había quedado a las 10 con Lluna, no quería llegar tarde.

Llegué a casa y saludé rápidamente a Bella, ella estaba muy preocupada por mi porque había pasado toda la noche fuera de casa. Le dije que necesitaba estar solo para olvidar algunos pensamientos. Fui a ducharme. Era muy tarde, si no me daba prisa llegaría tarde a casa de Lluna. Me duché y me afeité muy rápido. Me puse una toalla enrollada en la cintura y salí de del baño. Alice estaba en mi cuarto.

- ¿Qué haces aquí?, tengo prisa Alice, sal de esta habitación, me tengo que vestir.

- Por eso estoy aquí. Te he traído ropa. – Dijo Alice entregándome unas prendas y unas bambas pijas.

- No pienso ponerme eso, Alice; quítate la idea de la cabeza, no soy tú maniquí. Y ahora, por favor, lárgate, tengo prisa.

- No voy a salir hasta que no me digas que te vas a poner esto. – Yo no pensaba ponerme esas ropas.

- Pues, entonces, me vestiré estando tú aquí delante. – Le dije dejando caer mi toalla. Alice se giró dándome la espalda, estoy seguro que si pudiera, estaría roja como un tomate. A mí no me daba apuro ninguno enseñar mi desnudez.

- JACOB, TÁPATE AHORA MISMO,-dijo la duende chillando- Lluna hoy va estar preciosa, la he visto en mis visiones, ella se ha puesto así para ti, no puedes ponerte cualquier cosa.

Se me estaba haciendo muy tarde por culpa de Alice, no quería seguir discutiendo, quería irme ya a buscar a Lluna, deseaba verla y, después de decirme Alice que hoy iba a estar preciosa, -aunque esto era imposible, ella por si ya era preciosa- deseaba verla más. Corté la discusión con Alice cuando le dije que me pondría esas dichosas ropas si se iba y me dejaba vestirme ya. Alice, feliz por su victoria, por fin se fue y me pude disfrazar con las ropas que ella me había dicho. Perdí un montón de tiempo abrochando los botones de la camisa. Cuando terminé de vestirme me miré en el espejo, la verdad es que me quedaba bastante bien, arreglado, pero informal; aunque no me gustaba el estilo, debía de reconocer que el conjunto estaba bien. Salí de la habitación a toda prisa, Alice me paró en las escaleras y me puso bien el cuello de la camisa, mientras, le dije que hoy, por favor, hicieran el favor de comportarse.
Me metí en el coche y apreté el acelerador al máximo. No quería llegar tarde y hacerla esperar, tampoco quería estar más tiempo separado de ella. Quería aprovechar cada minuto que podía pasar con Lluna. De camino a su casa vi un campo lleno de violetas, me hubiera gustado pararme y regalarle un ramo, me dijo que eran sus preferidas, pero ya era muy tarde.

Llegué a su casa justo a tiempo, faltaba un minuto para que fuera la hora. Cuando iba a picar al timbre, escuché su voz cerca, venía de la puerta del garaje, que estaba abierta. Me asomé y allí estaba ella, cuando la vi se me quitaron las prisas de golpe, con sólo verla mi mundo volvía adquirir un significado diferente. Mi mundo ahora era ella, mi vida, mi todo. Su padre me saludó, Lluna no dijo nada, espero que no le pasara como ayer y pensara todavía que no era real, no le quería volver a tener que dar otro pellizco. Vi que su padre estaba arreglando la bicicleta, se le había salido la cadena. Por las manchas de sudor que tenía en la camiseta y en la frente, seguro que le estaba costando meter la cadena.

- Se le ha salido la cadena, ¿le puedo ayudar?

- Si quieres intentarlo, prueba; pero yo llevo un buen rato intentando meterla. – Me respondió entregándome la bicicleta. Lluna no me dijo nada, no paraba de mirarme.

- Se ha salido porque hay un piñón desgastado, ¿tiene un poco de grasa para motores y un destornillador?, -me entregó los materiales, desabroché los puños de la camisa y me subí las mangas hasta los codos, no quería que Alice se enfadara conmigo otra vez por destrozar la ropa.

Me puse manos a la obra y metí la cadena sin esfuerzo, hacía tiempo que no me manchaba las manos de grasa. Echaba a faltar mi moto y las herramientas, hasta la semana que viene no me las traerían. Le dije al padre de Lluna que si quería le podía pedir materiales para cambiar los piñones y no se le saliera la cadena de nuevo, pero él, muy molesto, me dijo que no hacía falta y se marchó despidiéndonos. Por fin, me quedé a solas con Lluna, le cogí de la mano y salimos a la calle. No sabía que decirle para que no pensara lo mismo que ayer. Le preguntaría cualquier cosa.

- ¿Le he dicho algo malo a tu padre?, me ha parecido que estaba un poco a la defensiva.

- Tranquilo, no es culpa tuya, es que está pasando por la crisis de los cincuenta, - no entiendo nada, pero bueno, al menos me está hablando normal, ya habrá quitado esas tontas ideas de su cabeza. Llegamos al coche y le abrí la puerta- ¿éste es tu coche?, ¿es un Honda S2000 Ultimate edition, verdad?

- ¿Conoces de coches? – Perfecta, no podría ser más perfecta. Le tenía que dar las gracias al creador de la imprimación por mandarme a esta chica.

- Algo, pero te podría decir que este modelo tiene un motor de 2.0 Atmosférico y 240 c.v. – Me dijo esto quitándose el abrigo, iba vestida guapísima, menos mal que me había puesto esta ropa, sino, parecería cualquier cosa a su lado, en realidad todo lo que se pusiera a su alrededor parecería insignificante con su belleza.

- Pues no te equivocas, igual que no se ha equivocado Alice al decirme que hoy estarías preciosa.

- Muchas gracias pero tú tampoco te quedas atrás.

- No es mi estilo, pero Alice me lo dio para que fuéramos a la par.

Entramos en el coche, ahora que tenía tan cerca su cara, aprecié bien su belleza. El pelo lo llevaba suelto y dejaba un aroma exquisito dentro del coche, delicioso. Le quité un mechón de pelo que tenía en la cara para poder verla mejor. Cerró los ojos, me fijé en sus labios carnosos, recordé el beso de ayer y, por instinto, los junté con los míos. Ayer fui un tonto aplazando el momento. Los besos los recordaba igual que ayer, tan suaves, dulces y placenteros.

- Ayer no me despedí de la manera adecuada, hoy quería saludarte como es debido.

- Pues has pensado bien, muy bien. – Dijo acalorada, me reí de ello- Lo olvidaba, ayer por la noche te hice esto, - Sacó un CD del bolso y me lo entrego.- No sé si te gustará, y si habré acertado con las canciones.

Era un CD de música y había una dedicatoria que decía “La música es vida, y me gustaría escucharla contigo. Lluna”. Quería decir que quería pasar su vida conmigo, no podía ser más feliz.

- Me encanta el regalo y la dedicatoria, muchas gracias Lluna. Lo voy a poner ahora mismo, así estrenaré el equipo de música.

Arranqué el coche y fuimos a casa de los Cullen, durante el camino estuvimos escuchando el CD. Ahora que estaba vivo -gracias a mi ángel que la tenía al lado- sí que me apetecía escuchar música. Hasta cantamos una canción que me conocía; Rakel, en su adolescencia, no paraba de escuchar esa canción en su cuarto y me la sabía de memoria. Llegamos a casa, ella estaba nerviosa porque no sabía cómo actuar delante de la familia Cullen, quería causarles buena impresión. Entramos y la presenté a toda la familia que se había reunido en el salón. Carlisle fue el que le dio la bienvenida. Lluna estaba muy nerviosa, se había quedado como una estatua, Esme me dio una idea para sacarla de ese apuro y le enseñé la casa para que se distrajera. Llegamos a mi cuarto y entramos, ella se sentó en la cama, hizo que la habitación se iluminara con su belleza.

- Tienes una habitación muy bonita, me encanta la cama. –dijo sentándose en la cama, yo me senté a su lado.

- Antes se veía vacía, pero al entrar tú la has completado.- Igual que había completado mi vida.

Mi cuerpo, sin pedirme permiso, la cogió por los hombros y la acercó. Su respiración estaba tan agitada como la mía. Me pilló de sorpresa cuando se lanzó a mis labios y los comenzó a besar con pasión, yo le respondí de igual manera. Otra vez mi cuerpo actuó por instintos y la tumbó en la cama. Con mucho cuidado, me apoyé en ella dejando caer todo mi peso en un brazo. Otra vez volvieron a traicionarme los instintos cuando mi otra mano fue acariciarle la pierna, tuve que concéntrame para que no subiera más arriba. Abrió su boca dando permiso para que pasara mi lengua. Pasó sus manos por mi espalda. Los besos cada vez se estaban volviendo más apasionados. Quería besar cada centímetro de su piel al descubierto, bajé mi boca a su cuello y lo besé. Bajé hasta donde comenzaba el cuello de su vestido y luego volví a sus labios. Sus manos pasaron por debajo de mi camisa pudiendo sentir todo su tacto en mi piel, me excitó muchísimo, como nunca antes había estado excitado y mi cuerpo otra vez me traiciono pegándome más a ella. Con la presión que hice en su cuerpo pude sentir mi excitación muy pegada a su entrepierna. Mi cuerpo volvió a reaccionar sin permiso y soltó un gemido. “Perrito caliente, tenemos perrito caliente” se escuchó en el piso de abajo. Maldito Emmet y sus bromas, a veces me reía mucho con sus bromas pero en otras ocasiones las soltaba en el momento menos indicado, como ahora. Fastidiado por culpa de Emmet me levanté de encima de ella y me senté en el borde de la cama.

- ¡Jacob, qué vergüenza!, si ya pensaban mal de mí ahora voy a quedar como una calentona. Viva las primeras impresiones. Qué vergüenza, me quiero morir. – Tapó su cara con la almohada.

- No seas tonta, - le dije destapando su cara- no te tienes que avergonzarte por cosas normales y naturales. – Lluna estaba ruborizada.

- No es por eso, es porque estamos en una casa llena de vampiros y están escuchando todo lo que hacemos y eso sí que no es normal ni natural.

- Me ha tocado escuchar cosas peores, ahora que se fastidien ellos. –Había escuchado cosas íntimas que no quería ni recordar, sobre todo a los salvajes de Emmet y Rosalie.

Lluna se levantó de la cama y se puso enfrente de mí, yo tapé con la almohada mi excitación que todavía seguía latiente debajo de los pantalones.

- Bueno, vamos a bajar y pasar la vergüenza lo antes posible. – Lo que me tiene que bajar primero es otra cosa.- ¿Me has escuchado?

- Sí, sí pero… necesito unos minutillos.- bajó su mirada a la almohada y se dio cuenta lo que me pasaba.

- Son muy bonitas las cortinas. – Dijo cambiando de tema.

- Bueno, sí, las eligió Esme.

- Y la colcha hace juego con ellas. – Por favor, que vuelva a su tamaño normal ya.

- Sí, también la eligió Esme.

Pasaron unos minutos, que se me hicieron eternos, hasta que toda la sangre dejó de acumularse en un punto concreto de mi cuerpo y se extendió.

- ¿Preparada para seguir con el tour?- Le pregunté cuando todo volvió a su tamaño normal.

- Estoy preparada para seguir y morirme de la vergüenza allí abajo.

- No voy a dejar que te hagan sentir así – La abracé por la cintura para que se sintiera más segura y notara mi apoyo.

Bajamos las escaleras y fuimos donde estaba Bella, tenía muchas ganas que se conocieran. Bella no estaba sola, se encontraba con el idiota de Emmet y su mujer.

- ¿Qué te parece la casa, Lluna? – Le preguntó Emmet.

- Es una casa muy grande y preciosa. – Respondió Lluna nerviosa, le di una mirada de advertencia a Emmet para que fuera delicado con ella.

- Está quedando muy bonita, tenemos a unas profesionales de la decoración en la familia. ¿Qué tienes ahí en la cara, Jacob? – No me enteré, estaba concentrado mirando a Lluna y sus reacciones, que no me di cuenta cuando Emmet me dio un asqueroso lengüetazo en la cara. – Sabes igual de mal perrito caliente, debería probarte con mostaza y ketchup, aunque a ella le gustas más al natural, jajaja.

Qué asco, qué asco, qué asco, ponzoña repugnante en mi cara. Me quité como pude el nauseabundo olor de mi rostro.

- Mirar la cara de Lluna, se está convirtiendo en ketchup para el hot dog. –Dijo Bella entre carcajadas, Lluna estaba roja, le estaban haciendo pasar vergüenza, le iba a responder a Bella con una grosería cuando Lluna se me adelantó.

- Al menos, mi vida sexual no aparece en libros juveniles. – Dijo en tono burlón.

- Esa es buena Lluna, chócala. –Choqué la mano con Lluna, esa es mi chica, no me imaginaba que algo tan dulce pudiera tener tanto carácter. Bella estaba mirándome con cara amenazadora, le levanté una ceja, eso le pasaba por hacérselo pasar mal a Lluna. Bella salió muy enfadada para el jardín.

- ¿La he pifiado, verdad?- Dijo Lluna

- Un poquito.

Lluna salió por la puerta en busca de Bella. Ella se sentía mal por haber contestado de esa forma a mi mejor amiga. Todo lo que acababa de ocurrir era culpa mía; si Lluna supiera mi pasado, no le habría dicho eso a Bella. Le di mi aprobación a Lluna para que saliera a arreglar las cosas. Había hecho la promesa a Bella de hacerla feliz, y lo único que estaba consiguiendo era que se sintiera peor. Soy un maldito cobarde por no querer recordar el maldito pasado, si tenía que sentir dolor lo sentiría yo, pero no quería que personas a las que quería se sintieran mal por mi temor. Me dolía mil veces más ver cómo estaban mi ángel y Bella que todas las punzadas que sentía en el corazón al recordar el pasado. Lluna y Bella se disculparon por sus contestaciones, creo que las dos podrían llegar a ser muy buenas amigas algún día. Empezó a escucharse una melodía en el piano, Lluna comenzó a buscar de dónde venía aquella música. Bella le dijo que se fuera dentro de casa, que allí le responderían algunas dudas, el motivo por el cual había pensado que se estaba volviendo loca. Salí detrás de Lluna, no quería que se sintiera más incómoda, no quería que lo pasara mal. A mitad del recorrido ella se giró y me besó, demostrándome que estaba bien. Me quedé más tranquilo y entramos al comedor donde Edward estaba tocando una canción en el piano.

- Lluna, Alice y yo queríamos pedirte disculpas por asustarte estos días. Pero no era esa nuestra intención. Lo que nosotros intentábamos era que comenzaras a familiarizarte en un mundo que no estabas acostumbrada a vivir. – Le dijo Edward. “ten cuidado Edward con lo que le contáis, ya sé que tiene todo el derecho a saber la verdad, pero déjame contárselo cuando sea el momento”. Edward me dio una mirada envenenada.

- Pues, conseguisteis todo lo contrario, pensaba que me estaba volviendo loca.- Le contestó Lluna.

- Sabemos que te sentías así, por eso no quisimos alargar más el momento del encuentro. – “Edward estás hablando más de la cuenta, para ya”. Le dije en mi mente cerrando los puños por la rabia que sentía.

- ¿Qué encuentro?

- El que vio Alice en sus visiones. – “BASTA YA”, le grité mentalmente a Edward.

- Tranquilo, Jacob, sólo le vamos a contar porqué vinimos aquí, y que los fenómenos extraños que ha estado viviendo estos días han sido realizados por nosotros, y no por una enajenación mental como se pensaba ella. – Me contestó en voz baja Edward, imposible que oyera Lluna.

No creo que se diera cuenta de esta conversación, estaba demasiada ocupada escuchando las historias de Alice. No quería oír más historias de lo ocurrido tiempo atrás, millones de espadas se clavaron en mi pecho recordando el motivo por el cual toda mi vida dejó de tomar sentido hace tantos años. El dolor que sentía en el pecho era demasiado angustioso, imposible de soportar. Me debatía entre salir o quedarme escuchando más incómodas historias, pero tampoco quería que Lluna me viera en este estado. No quería que ella se sintiera mal por mi reacción. Decidí salir fuera de casa para que me diera un poco el aire. Antes de salir, le dije a Bella que cuidara de Lluna y que no dejara que su marido ni su cuñada le dieran más respuestas que las que yo quería. Fui a la entrada del bosque más cercana a casa.

Solté toda mi rabia y mi impotencia tirando piedras al bosque. Tenía que dejar de ser un maldito cobarde y contarle a Lluna toda la verdad, aunque ésta me doliera. El dolor en el pecho cada vez era más difícil de soportar, caí al suelo. Antes, lo podía soportar cuando me había convertido en Jacob zombi, cuando actuaba por instintos y no por las emociones. Pero ahora que mi corazón volvía a latir, sentía ese dolor muy fuerte, insoportable. Escuché como la puerta de casa se abría, su olor me llegó, el olor de mi ángel salvándome otra vez. Me levanté del suelo y me apoyé en un árbol, tenía que recobrar la compostura, no quería que Lluna me viera así y se sintiera mal por haber escuchado cosas que tenía todo el derecho a saber, igual que muchas otras. Lluna llegó a mi lado y me cogió por la cintura besándome el cuello.

- Jacob, no quiero que te sientas así. Ya te dije que esperaría a que tú me contaras toda esta historia. Y yo, como te dije ayer, te voy a respetar.

Ella estaba preocupada por mí, preocupada por un dolor que no tenía ni idea de lo grande que era. Lluna estaba curando las heridas de mi corazón y yo sólo se lo podía demostrar agradeciéndole todo con mi amor, un amor que no tenía precio a comparación con lo que ella estaba haciendo por mí. Me giré para ver a los ojos a mi ángel salvador; ella, con sus manos, limpió las lágrimas que habían salido de mis ojos sin darme cuenta. Los cerré y fui a besar su boca, la medicina para mi destrozado corazón. Cuando me sentí un poco recuperado me alejé de sus labios. Lluna tenía cara de preocupación, no quería que se sintiera así por mi culpa y, para colmo, su cara y sus manos estaban heladas, hacía mucho frío a fuera.

- La comida está lista, vamos a comer. – Le dije cogiendo su delicada mano para que entrara en calor.

Fuimos dentro de casa, llegamos a la cocina donde Esme había preparado un verdadero manjar para mi amada. Después de comer, jugamos a la videoconsola, le tenía que agradecer a toda la familia Cullen, sobre todo a Jasper y a Emmet por haber ideado un plan para que la visita de Lluna hoy fuera más amena, más humana y menos dolorosa para mí.

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Buenas!!!! Sé que este capítulo ha sido flojito, lo reconozco. En realidad el cap 10, 11 y 12 eran todo uno (Sí, habéis leído bien, el próximo tamb será un POV Jacob) por eso ha quedado este medio colgado pero es que eran muchas páginas para colgarlo en una sola entrada. El próximo, os prometo, que será genial, vais a Flipar palabra. En el cap del Viernes descubriréis el porqué Jacob estaba tan extraño en el cap 9, el porqué llevó a Lluna a un lugar tan apartado y que es lo que le va a contar. ¡Sabremos antes que Lluna lo que está pasando! Jijiji. Espero sus comentarios (últimamente no me dicen que les parece y yo no sé qué pensar (pucheritos)). Sus quiero…
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